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A continuación se listan todas las conversaciones que puede tener Gunter:

Corrin (hombre)Editar

Apoyo CEditar

  • Corrin: Hola, Gunter. ¿Qué tal estás?
  • Gunter: Ah, saludos, señor Corrin.
  • Corrin: ¿Qué tienes en la mano, Gunter? Parece un trozo de papel... ¿lleno de círculos negros por un lado?
  • Gunter: Oh, ¿lo habéis visto? No os preocupéis, no es nada importante. Es solo una reliquia del pasado.
  • Corrin: Una reliquia... ¿de un pasado lleno de círculos negros?
  • Gunter: Es solo un pasatiempo raro de los míos. Solo eso.
  • Corrin: Ya veo... Sinceramente, nunca pensé que el viejo y serio Gunter tuviera ninguna rara afición.
  • Gunter: Aunque tenga una edad, aún conservo un par de ases bajo la manga.
  • Corrin: ¡Eso parece! Uuum, aunque ahora que lo pienso... Recuerdo que en la fortaleza se comentaba la forma rara en la que te comportabas.
  • Gunter: Ja, ja, ja, erais tan joven por entonces. ¿Cómo os podéis acordar de eso?
  • Corrin: Es uno de los pocos recuerdos que tengo de cuando era niño... Ahora nadie diría ese tipo de cosas sobre ti, desde luego.
  • Gunter: Eso es completamente cierto. ¿Qué recordáis de cuando erais niño, señor Corrin?
  • Corrin: No demasiado, me temo.
  • Gunter: Quizá sea lo mejor...
  • Corrrin: ¿Gunter?

Apoyo BEditar

  • Corrin: Hola, Gunter...
  • Gunter: Ah, señor Corrin. ¿Qué pasa?
  • Corrin: Rebuscando en mi memoria, me acordé de cosas que los sirvientes decían de ti.
  • Gunter: ¿Oh? ¿Qué habéis recordado?
  • Corrin: Recuerdo que hablaban de algunas cosas que solías hacer. Una de ellas era que deambulabais por la fortaleza por las noches.
  • Gunter: Ah, sí, me acuerdo de eso. ¿De qué más hablaban?
  • Corrin: Tenía que ver con tus comidas...
  • Gunter: Oh...
  • Corrin: Decían que a menudo pedías dos o más raciones a la hora de comer. Pero no las terminabas, así que te acababas llevando comida a la habitación. Y a pesar de llevarte toda esa comida, volvías a coger más a la siguiente ocasión. Deambulabas por ahí en lugar de dormir, te olvidabas de cuánto comías... Me he preocupado un poco al recordar esto, ¿sabes?
  • Gunter: No tenéis nada de lo que preocuparos, mi señor. Ya no tengo esas costumbres.
  • Corrin: ¿De verdad? ¿Desaparecieron sin más?
  • Gunter: Y tanto.
  • Corrin: Gunter, tengo la sensación de que me ocultas algo. Y sospecho que tiene algo que ver con el papel que tenías el otro día en la mano.
  • Gunter: Mi señor, agradezco vuestra preocupación, pero hay cosas que preferiría guardarme.
  • Corrin: Si insistes, Gunter... Lo siento. Me da la sensación de que he hablado de cosas que no debía.
  • Gunter: No debéis disculparos. Quizá algún día hablemos de ese tema.
  • Corrin: Pero ¿hoy no?
  • Gunter: En otro momento. Cuando lo hagamos, será una larga conversación.
  • Corrin: Oh. Muy bien. Bueno, me aseguraré de reservar mucho tiempo libre.

Apoyo AEditar

  • Gunter: Mi señor, os he pedido que vinierais porque he decidido explicar mis viejas costumbres.
  • Corrin: ¿Ah, sí? ¡Soy todo oídos!
  • Gunter: Quizá no os acordéis, pero erais timidísimo cuando vinisteis a Nohr por primera vez. El rey Garon no os tenía aprecio, así que erais tratado como un prisionero. También en lo que respecta a la dieta. Vos erais mi responsabilidad, pero el rey no me dejaba mejorar vuestras condiciones. Tuve que tomar una serie de medidas por mi cuenta, empezando por vuestra comida.
  • Corrin: Espera, ¿estás diciendo que la comida que te llevabas a tu cuerto...?
  • Gunter: Así es. No podía soportar veros sufrir con sobras de tercera categoría. Cuando probasteis el primer bocado de pan fresco, bueno... Casi me pongo a yorar al ver la sonrisa en vuestra cara.
  • Corrin: ¿Y qué hay de tus extraños paseos por la fortaleza?
  • Gunter: De tanto visitaros, me di cuenta de que no estabais durmiendo muy bien. Siempre que podía, iba a vuestro cuarto cuando todos estaban acostados. Os leía historias hasta que caíais dormido y después os observaba. Fingía deambular porque nadie en el fuerte se hubiera arriesgado a contrariar al rey. Cualquiera le hubiera informado si hubiera visto que iba directamente hacia ti.
  • Corrin: No tenía ni idea, Gunter... Pero espera, ¿para qué eran los círculos negros?
  • Gunter: Ese día que os traje pan por primera vez... También fue la primera vez que os vi sonreír desde que llegasteis a Nohr. Decidí mantener un registro de todas las veces que os veía sonreír. Por alguna razón que no recuerdo, pensé en hacerlo dibujando un círculo cada vez. Claro que ya no tengo que hacerlo. Ahora sonreís la mayor parte del tiempo.
  • Corrin: ¿Sabes, Gunter? Al escuchar todo esto... entiendo por qué me importas tanto. Siempre has sido como un padre para mí, y ahora sé el motivo. Gracias, Gunter. Has hecho mucho por mí. No creo que sea capaz de devolverte nunca el favor.
  • Gunter: Tengo una sugerencia, mi señor. Dadme una razón para dibujar un gran círculo más.
  • Corrin: ¿Y cómo podría hacer eso?
  • Gunter: Es fácil. Terminad con esta guerra. Tras eso, seguro que luciréis la sonrisa más grande que hayáis mostrado hasta ahora.
  • Corrin: De acuerdo, Gunter. Creo que puedo aceptar tu petición.
  • Gunter: Gracias, señor Corrin.

Corrin (mujer)Editar

Apoyo CEditar

  • Corrin: Ah, Gunter, estás aquí.
  • Gunter: Señora Corrin...
  • Corrin: No te había visto por el campamento. Estaba empezando a preocuparme.
  • Gunter: No tenéis porqué. Los viejos como yo a veces prefieren relajarse a solas.
  • Corrin: Ya veo...
  • Gunter: Ah, por cierto, señora Corrin... ¿Os resulta esto familiar?
  • Corrin: ¿Esta pelota? Umm... ¡Espera, sí! ¡Es la pelota que solíamos jugar a lanzarnos! Me trae recuerdos...
  • Gunter: Ha visto días mejores, pero aún está en buenas condiciones, ¿no creéis?
  • Corrin: La verdad es que sí. Estoy impresionada. No sabía que la habías guardado todo este tiempo.
  • Gunter: Nunca me atreví a tirarla, alberga demasiados buenos recuerdos. ¿Sabéis que la hice el mismo año que entré a vuestro servicio? Jugamos muchísimas veces con ella.
  • Corrin: Pues sí que es verdad que evoca viejos recuerdos.
  • Gunter: ¿Qué os parece si jugamos un poco a pasárnosla? Por los viejos tiempos.
  • Corrin: ¡Me encantaría!
  • Gunter: Excelente. Tengo varias tareas de las que ocuparme hoy, pero jugaremos muy pronto.
  • Corrin: Ansío el momento.

Apoyo BEditar

  • Corrin: ¡Ey, Gunter! ¡He venido para jugar!
  • Gunter: Genial. Acabo de terminar de calentar.
  • Corrin: Yo hice estiramientos justo antes de venir para que podamos empezar cuanto antes. Um... ¿Estamos demasiado cerca?
  • Gunter: Podríamos empezar a unos cinco pasos de distancia e ir alejándonos poco a poco.
  • Corrin: ¡Me parece bien! Entonces... ¡Me pongo aquí!
  • Gunter: Perfecto. ¿Lista, señora Corrin?
  • Corrin: ¡Yo siempre estoy lista!
  • Gunter: Entonces... ¡Ahí os va!
  • Corrin: Ja, ¡la cogí! Fue muy fácil.
  • Gunter: ¡Bien hecho! Veo que no habéis perdido vuestro toque en absoluto.
  • Corrin: Ja, ¡eso o que tus lanzamientos son fáciles adrede para que los pueda coger!
  • Gunter: ¿Os referís a que son muy distintos a los que vos me lanzáis a mí? Creo que me va a dar un tirón de tener que ir a buscar la pelota tan lejos.
  • Corrin: Oh, te refieres a que lanzo... ¡¿así?!
  • Gunter: Guau, ¡esa pelota sí que era rápida! ¡Me duele la mano de cogerla!
  • Corrin: ¿Más rápida que cuando era pequeña?
  • Gunter: Desde luego. No tenía muy claro si iba a ser capaz de atraparla. Si lanzas así de fuerte, no creo que sea capaz de jugar mucho tiempo. ¡Cogedla!
  • Corrin: ¡Y otra vez de vuelta!
  • Gunter: Bien hecho. Je, je. Pues sí que es bastante divertido.
  • Corrin: Estoy de acuerdo. Me alegro de que aún conectemos solo con lanzarnos la pelota.
  • Gunter: Es raro, ¿no?

Apoyo AEditar

  • Corrin: Ya estoy aquí otra vez, Gunter.
  • Gunter: Tenía la sensación de que volveríais. ¿Estáis lista para empezar?
  • Corrin: Por supuesto. Esta pelota no se me va a escapar, ¡de ninguna manera!
  • Gunter: Pues allá vamos.
  • Corrin: Debo decir que estás en muy buena forma y tus movimientos son excelentes. Ya sabes, me acabo de acordar... ¿Esta pelota no está hecha a partir de un látigo?
  • Gunter: Desde luego. Un material un poco raro para hacer una pelota, ya lo sé...
  • Corrin: Gunter... ¿Te importaría contarme algunas historias de cuando era niña? Aún tengo muchas lagunas en mi memoria de cuando era pequeña.
  • Gunter: Desde luego, pero ¡debéis prestar atención a la pelota al mismo tiempo! Creo que no os he contado cómo es que hice esta pelota a partir de un látigo... El rey Garon estaba un día de un humor particularmente malo. Me hizo llamar y me dio un látigo. "¡Debes enseñarle modales a Corrin!", dijo, casi gritando.
  • Corrin: ¿De verdad causaba yo tantos problemas?
  • Gunter: En absoluto. Pero eras muy distante con todo el mundo. El rey Garon estaba muy descontento por culpa de eso. Así que cogí el látigo y me encaminé a vuestros aposentos. Pensaba que podría hacerlo, pero cuando os miré a la cara... Me di la vuelta, volví a mi habitación y convertí el látigo en tiras de cuero. Y de esas tiras está hecha esta pelota.
  • Corrin: ¡Qué giro tan inesperado! Convertiste algo que era para castigarme en un juguete.
  • Gunter: Desde luego. Sabia que golpearos no era el modo de que os abrierais a nadie. Así que decidí usar un método diferente, uno que implicaba esta pelota. Volví a vuestra habitación un poco más tarde y os lancé la pelota.
  • Corrin: Y yo la cogí inmediatamente, la examiné y te la devolví.
  • Gunter: Oh, ¿os acordáis de eso? Bien.
  • Corrin: ¡Pues claro! Y tan pronto como la cogiste me la volviste a lanzar. Algo de este juego tan simple me resultaba muy divertido. Supongo que fue cuando empecé a verte como una figura paterna...
  • Gunter: Sois... Sois muy amable. Ah, mirad lo que me habéis hecho hacer.
  • Corrin: ¡Gunter! Es raro que no atrapes una pelota.
  • Gunter: Mis más sinceras disculpas. Se me ha metido... algo en el ojo.
  • Corrin: ¿Te estás poniendo sentimental a tu edad? Espera, que te paso un pañuelo.

Apoyo SEditar

  • Corrin: Gunter, estoy lista para volver a jugar a lanzarnos la pelota. ¿Qué dices?
  • Gunter: Claro. Sin embargo, me gustaría resucitar un trato que teníamos cuando erais niña.
  • Corrin: ¿Qué? ¿De qué trato estás hablando?
  • Gunter: Uno en el que, si no atrapabais la pelota, debíais hacer lo que yo dijera.
  • Corrin: Oh, ya me acuerdo. Siempre lo usabas cuando no quería estudiar o entrenar...
  • Gunter: Eso es. Os lanzaré pases cada vez más difíciles, y debéis cogerlos. Podemos pensar en una recompensa más tarde si los cogéis todos, aunque lo dudo.
  • Corrin: Tiene pinta de ser divertido. ¡Vamos a jugar!
  • Gunter: Supongo que no tendréis ningún problema con un pase normal... Intentad coger... ¡este!
  • Corrin: Pero ¿qué...? ¡La has lanzado casi vertical!
  • Gunter: Y con el sol de frente, así que apuesto a que tendréis algunos problemas...
  • Corrin: Creo que... ¡Nooo! Se me escapó...
  • Gunter: Ja, ja, ja. Con esta siempre os pillo. No habéis cambiado nada.
  • Corrin: No me puedo creer que no me acordara de ese truco. Lo usabas tan a menudo...
  • Gunter. Y como habéis fallado, debéis contestar a una pregunta que tengo para vos.
  • Corrin: Está bien. Pregunta.
  • Gunter: ¿Hay alguien en el campamento por quien sintáis algo especialmente fuerte?
  • Corrin: ¡¿Q-qué?! ¿Por qué me preguntas eso?
  • Gunter: Ah, yo soy el que hace las preguntas.
  • Corrin: Es lo justo... Hay alguien en el campamento, sí...
  • Gunter: ¿De verdad? Ya veo. Y decidme, mi señora, ¿quién es esa persona?
  • Corrin: ¿De verdad quieres saberlo, Gunter? Pues... Bueno, eres tú.
  • Gunter: ¡¿Yo?! Corrin, no tenía ni idea. No sabía que sintierais lo mismo que yo.
  • Corrin: Gunter, quieres decir que...
  • Gunter: Me importáis muchísimo. Aunque lo he tenido en silencio porque sois mi señora. Estaba seguro de que me llevaría esos sentimientos a la tumba, pero... Al oíros decir que tenéis sentimientos por mí... No he podido permanecer callado. Qué bien que por fin lo he dicho. Lo siento si es difícil de asimilar así, de repente.
  • Corrin: Gunter, deberías lanzarme otra vez la pelota.
  • Gunter: ¿Disculpad, mi señora?
  • Corrin: Si no la atrapo, me tienes que volver a preguntar otra cosa... Y supongo que será "¿Podemos pasar la vida juntos?"
  • Gunter: Corrin...
  • Corrin: ¡Es todo o nada, Gunter! ¡Será mejor que la lances muy alto!
  • Gunter: Muy bien. ¡Esta pelota podría tocar el sol antes de volver a bajar!


  • Gunter: Creo que habéis ignorado lo último que dije, pero tengo que preguntároslo: ¿Querríais casaros conmigo?

JakobEditar

Apoyo CEditar

  • Gunter: Pfff. Aún no está bien del todo. Este té apenas me quita la sed. Ni siquiera me aporta la calma que debería, ni por asomo.
  • Jakob: Vaya... Nunca dejarás de ponerle pegas a todo lo que hago, vejestorio. Me he desvivido por prepararte este té porque dijiste que tenías sed.
  • Gunter: Solo te hago una crítica constructiva.
  • Jakob: No me trates como si fuese un crío; no necesito tu ayuda en todo momento.
  • Gunter: Pues, por tu té, parece lo contrario. Deberías aprender a aceptar la ayuda de los demás para mejorar en ciertos aspectos.
  • Jakob: ¿Por qué siempre estás buscando motivos para discutir conmigo, vejestorio? Parece que buscas que nos batamos en duelo.
  • Gunter: No te vendría mal perder esa actitud tan chulita tuya. Supongo que podemos empezar por ahí.
  • Jakob: ¡¿Qué diantres...?! ¡¿Me lo dices en serio?!
  • Gunter: Es la única forma de que aprendas a respetar a tus mayores.
  • Jakob: ¡Déjame tranquilo, vejestorio decrépito! La próxima vez, ¡que te haga el té tu prima!

Apoyo BEditar

  • Gunter: Mmm.
  • Jakob: ¿Por qué me miras así? ¿Vas a criticar mi manera de andar?
  • Gunter: No, estaba recordando cuando llegaste a la Fortaleza del norte...
  • Jakob: Pffff, ¿por qué piensas en el pasado? Hay cosas más importantes en las que deberías invertir tu tiempo.
  • Gunter: Reflexionar sobre el pasado te ayuda a comprender lo lejos que has llegado. Cuando llegaste, eras un niño pobre que no era capaz ni de pulir un suelo.
  • Jakob: Oye, vejestorio, solo era un crío pequeño y estos suelos eran enormes.
  • Gunter: A pesar de ello, empleaste toda tu energía en mejorar.
  • Jakob: Eso no cambió absolutamente nada, ¿lo recuerdas?
  • Gunter: (...)
  • Jakob: No importa cuánto lo intentes, no puedes forzar a nadie a que aprenda una habilidad.
  • Gunter: Tienes razón. Por todos los problemas que tenías, estaba claro que estabas muy solo.
  • Jakob: Sí. Pero luego conocí al señor Corrin. Él se preocupó por mí, incluso sabiendo que yo no hacía nada bien.[1]
  • Gunter: Seguro que vio un poco de él mismo en ti, pues también estuvo mucho tiempo solo.[1]
  • Jakob: Que me aceptase me hizo muy feliz. Por fin sabía adónde pertenecía... Pero tu entrenamiento... Esa historia es completamente diferente, vejestorio. Solo de pensar en ello, se me llevan los demonios.
  • Gunter: Eso es porque tuviste que esforzarte mucho. Convertirte en un mayordomo de primera no fue tarea fácil.
  • Jakob: ¡¿Cómo?!
  • Gunter: ¿Qué? ¿A qué viene eso?
  • Jakob: Acabas de llamarme "mayordomo de primera". Ya no lo puedes retirar.
  • Gunter: Anda que... Admitiré que tu lealtad no tiene igual y que trabajas con ahínco. Sin embargo, sigo pensando que aún tienes mucho que aprender.
  • Jakob: Tú nunca das un respiro, ¿verdad?

Apoyo AEditar

  • Gunter: Hola, Jakob.
  • Jakob: Vejestorio. ¿Has venido a sermonearme un poco más? ¿El último té que hice amargaba? ¿Hay arrugas minúsculas en mi ropa?
  • Gunter: No, nada de eso. Solo quería decirte que... sigas protegiendo al señor Corrin.[1]
  • Jakob: Pues claro. No tienes que recordarme mis obligaciones. ¿A qué viene esto?
  • Gunter: No viene a nada. Solo prométeme que, sin importar lo que ocurra, protegerás al señor Corrin.[1]
  • Jakob: No lo dirás... ¿Qué mosca te ha picado, vejestorio? No me digas que te ronda la muerte.
  • Gunter: Je... ¿Sabes? Hay personas capaces de caer bien, a pesar de sus malos modales. Claro que tú nunca has sido una de ellas.
  • Jakob: Vaya tela. Soy educado y cortés cuando necesito serlo. ¡Nunca he sido borde con el señor Corrin![1]
  • Gunter: Je, je, supongo que es verdad. Olvida lo que he dicho.
  • Jakob: Vaya tela... ¿De verdad que estás bien? Si no te sientes bien, dímelo. Estaría bien que te murieses y dejases de incordiarme.
  • Gunter: No te preocupes, no puedo morirme hasta que no seas un adulto hecho y derecho. No podría soportar tanta vergüenza, ni siquiera en la tumba. Y, al ritmo que vas, probablemente viva eternamente.
  • Jakob: Jua, jua, jua. Ya no estoy preocupado: me has devuelto el golpe, y eso es que estás bien.
  • Gunter: Lo estoy, solo quería descansar un poco de tu adiestramiento. Pero tal y como vamos, parece que todavía me queda mucho trabajo por delante.
  • Jakob: Nunca te vas a suavizar conmigo, ¿a que no, vejestorio?

KanaEditar

Apoyo CEditar

  • Kana: Ey, papi... ¿Tienes un momento? ¿Puedo preguntarte algo?
  • Gunter: Ah, Kana. ¿De qué se trata, hijo mío?
  • Kana: Bueno, es sobre mami. Es que siempre me trata como a un niño.
  • Gunter: Por supuesto que lo hace, eres su hijo. No importa lo mayor que seas, para ella siempre serás su pequeño.
  • Kana: Lo sé, lo sé. Lo que quiero decir es que he crecido y ahora puedo ayudar más. Pero, cada vez que intento ayudar, me dice que me vaya a jugar con mis amigos.
  • Gunter: Entiendo. Quieres asumir responsabilidades.
  • Kana: ¡Eso es! Quiero ser alguien en quien ella pueda confiar. ¿Se te ocurre cómo podría hacerla feliz?
  • Gunter: Me temo que no soy muy creativo a la hora de mostrarle mi afecto. Simplemente me ocupo de sus necesidades, como hago siempre.
  • Kana: ¿Y así consigues hacerla feliz?
  • Gunter: Desde luego. No pasa un solo día sin que me exprese su gratitud.
  • Kana: Vaya...
  • Gunter: Supongo que eso no te habrá servido de ayuda.
  • Kana: No... ¡Ya lo tengo! ¡Hagamos un concurso!
  • Gunter: ¿Cómo dices?
  • Kana: ¡Sí! ¡Hagamos una competición para saber quién hace a mamá más feliz! Seguro que entre los dos se nos ocurren un montón de ideas. ¡Y el que reciba más agradecimientos, gana!
  • Gunter: Una competición entre padre e hijo, ¿eh? Muy bien. Acepto el reto.
  • Kana: ¡Estupendo!
  • Gunter: Pero ten en cuenta que te vas a enfrentar a su esposo. Quiero a Corrin más que a mi propia vida. ¡No te lo voy a poner fácil!
  • Kana: Me parece bien, papi. ¡Voy a ganarte sin trampa ni cartón!
  • Gunter: Je, je. Pues... ¡que empiece la competición!

Apoyo BEditar

  • Kana: ¡Ey, papi! Esto del concurso se me está dando genial. ¿Tú cómo lo llevas?
  • Gunter: No he hecho nada especial, pero tu madre ya me ha dado las gracias muchas veces. Veamos... Aquí tengo el recuento. Cada marca es un "gracias".
  • Kana: ¡Hala! ¡Son un montón! ¿Cómo lo has conseguido? ¡Es increíble!
  • Gunter: Si, supongo que nunca me había parado a pensar la de veecs que me da las gracias. Verlo aquí apuntado es una sensación fantástica. Es la confirmación de que mis esfuerzos merecen la pena.
  • Kana: Bueno, pero ¡eso no significa que vaya a perder! ¡Mira! Aquí tengo mi recuento... Y el total es de...
  • Gunter: ¡El mismo número de veces que yo!... Estoy impresionado, Kana. Buen trabajo.
  • Kana: ¿De verdad? ¡Ja, ja! ¡A este paso te voy a ganar! Como no tengo trabajo, puedo dedicar todo mi tiempo a ayudar a mami.
  • Gunter: Mira que eres listillo, ¿eh? ¿Y puedo saber qué cosas estás haciendo por tu madre?
  • Kana: La mayoría de las veces, intento ayudar en el campamento. Me paso las mañanas haciendo flechas para los arqueros. Luego, corto la carne de oso para los cocineros y reparto la comida. De noche, compruebo que las monturas han comido y están equipadas. ¡Y si me sobra tiempo, hago unas cuantas cosas más!
  • Gunter: Eso es mucho trabajo, hijo. ¿Y dices que lo has estado haciendo todos los días? Al final va a ser cierto que ya no eres un niño...
  • Kana: ¿Eh?
  • Gunter: Nada, pensaba en voz alta... Kana, quizá yo también te haya estado tratando como a un niño. Pero parece que fue ayer cuando eras un bebé que aún iba en pañales. Y ahora eres capaz de encargarte de tareas importantes para el ejército.
  • Kana: He estado esforzándome mucho. ¡Pronto seré capaz de hacer cualquier cosa!
  • Gunter: Estoy convencido de ello. Me imagino que Corrin te estará muy agradecida por tu buen trabajo.
  • Kana: "Buen trabajo"... Acabo de darme cuenta de que mami no me ha estado dando las gracias exactamente. Solo me dice "buen trabajo" y me sonrie. Y, ahora que lo pienso, juraría que me sonríe con tristeza...
  • Gunter: Mmm. No te preocupes por eso. Estás haciendo un buen trabajo y estoy orgulloso de ti.
  • Kana: Supongo que tienes razón. Mañana tendré que esforzarme aún más. ¡No pienso perder! No descansaré hasta que mami me lo agradezca el doble que a ti.
  • Gunter: (Entonces tendré que redoblar también mis esfuerzos para no perder el ritmo...)

Apoyo AEditar

  • Kana: Puf...
  • Gunter: Hola, Kana.
  • Kana: Hola, papi.
  • Gunter: ¿Qué ocurre? Pensé que estarías más animado después de la pequeña victoria del otro día. ¿O es que ganar a tu padre ya no te hace ninguna ilusión.
  • Kana: No, papi. Aún estoy contento, supongo... Pero es que he vuelto a ayudar a mami y me ha dicho que lo dejara. Me ha dicho que debería pasar más tiempo jugando con mis amigos. ¡Aún me trata como a un niño! Creía que le había demostrado que puedo ayudarla. ¿Estaría fingiendo cuando me decía que estaba haciendo un buen trabajo?
  • Gunter: ¿Eso es lo que te preocupa? Deja de darle vueltas a ese asunto. Esto no tiene que ver con nada de lo que has estado haciendo.
  • Kana: Entonces, ¿por qué no quiere que la ayude?
  • Gunter: Creo que ver que eres tan responsable... la hace sentirse sola.
  • Kana: ¿Sola?
  • Gunter: Sí, porque no quiere perder a su pequeño. No es que no se alegre de que madures, pero no puede evitar ponerse triste. Le preocupa que ya no la necesites.
  • Kana: Pero... estoy tratando de ser responsable. No veo por qué eso es malo...
  • Gunter: ¡Ja, ja! Por supuesto que no lo ves. Aunque ya sé lo que puedes hacer. Sigue ayudando a tu madre, pero no te esfuerces tanto. Descansa también para ir a jugar con tus amigos. Y de vez en cuando, pasa un buen rato con ella. ¿Crees que podrás hacerlo?
  • Kana: P-pues...
  • Gunter: ¿Eh? ¿Es que no quieres pasar tiempo con tu madre?
  • Kana: No, no es eso. Es que... ¡eso es cosa de bebés!
  • Gunter: No, Kana, no es de bebés, sino de niños. Y ella quiere que sigas siéndolo un poco más. En realidad, ambos lo queremos.
  • Kana: Papi...
  • Gunter: Kana, sabemos que estás madurando y que quieres que confiemos en ti. Serás un gran hombre algún día; todos estamos seguros de ello. Pero por ahora, relájate. Disfruta. Pásatelo bien, al menos de vez en cuando.
  • Kana: Gracias, papi. Pensaré en todo lo que me has dicho.
  • Gunter: Muy bien... Se me acaba de ocurrir una cosa. ¿Por qué no pasas algo de tiempo con ella esta noche? Podríais descansar o jugar algo, solo los do... De hecho, mejor os dejo a ello.
  • Kana: ¡E-espera! ¿Es que no te vas a quedar con nosotros?
  • Gunter: Imposible, tengo demasiadas cosas que...
  • Kana: Pero ¡papi! ¿Acaso tú no tienes también que descansar, igual que yo? ¿Y no quieres que mami y yo seamos felices?
  • Gunter: Visto así... Supongo que me puedo coger la tarde libre.
  • Kana: ¡Estupendo!
  • Gunter: Una noche en família... Ha pasado mucho tiempo desde la última vez. Espero no volver a perder estos momentos de felicidad...

NotasEditar

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 Si Corrin es mujer, se hace referencia como tal, tanto de forma directa ("señora Corrin") como indirecta ("ella").

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